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El Comercio y las Costumbres dulces

Decía Frédéric Bastiat: «donde entra el comercio no entran las balas». En el comercio la que termina determinando será la libertad del individuo que quiere negociar. Por eso, también, Bertrand de Jouvenel solía decir: «donde hay libre mercado las costumbres son dulces». Es que los individuos que se sientan a negociar libremente, sin la intervención de un tercero, como el Estado, competirán sanamente para conseguir sus propios propósitos que no serán otra cosa que las ganancias. Esa competencia, propia del mercado, conducirá a la properidad y a la paz social de los individuos de una sociedad libre.

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